jueves, 20 de mayo de 2010

¿Cuestión de aceptación…?

Los hechos nos quieren decir algo, pero no nos damos cuenta.

A mediados del siglo XIX era de muy buen tono aceptar el darwinismo; en la actualidad los biólogos se devoran e intentan concebir las cosas de un modo distinto.

En su tiempo, el darwinismo estaba de moda pero, por supuesto, no ha probado nada. Su fundamento: la supervivencia del más apto. No del más fuerte, ni del más hábil, puesto que por todas partes sobreviven la debilidad y la estupidez.

Así pues, no se puede determinar la aptitud de otro modo que por la supervivencia. De manera que el darwinismo prueba en todo y por todo la supervivencia de los supervivientes.

Y pese a que, en resumen, parece alcanzar en todo a lo irracional, el darwinismo, con su amasijo de suposiciones y sus tentativas de coherencia, se acerca mucho más a la Organización y a la Consistencia que todas las rudimentarias especulaciones que lo precedieron.

Otra cosa:

Cristóbal Colón no probó jamás que la Tierra fuera redonda.

¿La sombra que proyecta sobre la Luna? Nadie la ha visto nunca enteramente, ya que la sombra de la Tierra es mucho más grande que la Luna.

Si la periferia de la sombra fuera curva, y la Luna convexa, un objeto rectilineo podría muy bien, sobre una superficie convexa, proyectar una sombra curva.

Todas las otras autocalificadas como pruebas pueden ser tornadas de la misma manera. Era imposible probar que la Tierra era redonda.

Esto no era por otro lado necesario, y sólo una mayor apariencia de «positividad» de la que manifestaban sus adversarios empujó a Colón a intentar la aventura.

Era de buen tono, en 1492, aceptar que más allá de Europa existía, al Oeste, otro continente... y Colón lo aceptó.

¿Verdad = Equilibrio...?

Los sabios que creían buscar la Verdad no buscaban más que verdades astronómicas, químicas, biológicas...

Pero la Verdad es aquello después de lo cual no existe ya nada más. Por Verdad, se puede designar a lo Universal.

Los químicos han buscado lo verdadero o lo real, y han fracasado siempre a causa de las relaciones exteriores a la química: nunca ha sido descubierta una ley química sin excepciones, pues la química es un continuo con la astronomía, y la física, y la biología.

Si el Sol cambiara de posición con respecto a la Tierra y la humanidad pudiera sobrevivir a ello, nuestras fórmulas químicas no significarían absolutamente nada: sería el nacimiento de una nueva química.

Buscar la verdad en lo especial, es buscar lo universal en lo local.

Y los artistas buscan la Armonía, mientras sus pigmentos se oxidan, o las cuerdas de sus instrumentos se ajustan inopinadamente a las fuerzas químicas, térmicas y gravitatorias. En todo lo que presenciamos no hay más que intermediaridad entre la armonía y la discordancia.

Y hasta las naciones que han combatido con el único fin de adquirir su entidad, su individualidad, para ser naciones reales y terminantes, no han obtenido nunca más que su intermediaridad, ya que siempre han existido fuerzas exteriores, y también otras naciones animadas por el mismo anhelo.

En cuanto a los objetos físicos, químicos, mineralógicos, astronómicos, no buscan consumar la Verdad, sino que todos tienden hacia el Equilibrio: no hay un movimiento que no sea dirigido hacia el Equilibrio y no se aleje de otra aproximación al Equilibrio.

Todos los fenómenos biológicos buscan adaptarse: no hay un solo acto biológico que no sea un ajuste. Ajuste es sinónimo de Equilibrio, y el Equilibrio está en lo Universal, de modo que nada exterior puede perturbarlo.